La guerra contra el azúcar y sus calorías ¿Necesaria?

La guerra contra el azúcar y sus calorías ¿Necesaria?

Lorena Vazquez-Mellado

Ya sea por salud o por estética, los conceptos “libre de azúcar vs calorías” es la constante en las redes sociales, las pláticas de café, el gimnasio y los consultorios médicos.

La circulación de contenido acerca de un cuerpo bello y saludable innundan las plataformas digitales de todo tipo de información donde básicamente es rechazada la idea de cualquier alimento que represente “muchas calorías”. Tanta importancia se da a este asunto, que los dispositivos digitales miden durante la jornada, la cantidad de demoniecitos calóricos que vamos quemando. La eliminación de ciertos grupos de alimentos que no contengan la etiqueta “baja en calorías”, “light” o “libre de azúcar” son el back to the basics al hacer la compra en el supermercado. Las historias de Instagram y Facebook estan repletas de consejos para evadir, limitar y quemar el poco deseable efecto de una ingesta donde las calorías hagan acto de presencia. Todo esto influye de manera contundente en los hábitos de consumo

-principalmente- de un delicioso manjar que vive en nuestro ADN desde la Edad de Piedra; el azúcar.

¿Por qué nos gusta tanto el azúcar?

Dopamina es la respuesta.

FOTOGRAFÍA: Unsplash – Fredrik Ivansson

La búsqueda por los sabores dulces vive en nuestros genes. En la Edad de Piedra el sabor dulce indicaba que un alimento era seguro -no había alimentos dulces y venenosos a la vez-, además al consumirlo el placer se manifestaba.

En ese momento de la historia, cuando no era sencillo encontrar comida, ingerir todos los frutos antes de que pudiera comérselos otro era una ventaja, así que en nuestro proceso evolutivo, el placer al probar algo dulce permaneció en nuestros genes. Cuando consumimos algún alimento lleno de azúcar, se libera una sustancia química en el cerebro llamada dopamina. Esta misma se produce cuando nos divertimos, tenemos sexo, hacemos alguna actividad deportiva, es decir; cuando encontramos placer (J. Hinchauspé, “La Revolución de la glucosa”. 2022)

¡Endulza tu vida!

Sólo el cerebro es responsable del 20% del consumo de energía procedente de la glucosa. Afirma Barb Stuckey, en su libro, “Taste, What You re Missing” (El sabor, lo que te estás perdiendo”), “el sabor dulce tiene mucha resonancia en nuestro inconsciente y, aún más, que es muy difícil que alguien pruebe el azúcar y diga que no lo sabe bien”.

En la actualidad es muy habitual seguir algún tipo de régimen hipocalórico. En este caso, es muy importante conocer el beneficio que el consumo de azúcar implica para el buen desarrollo de la dieta.

Proporcionar energía para las funciones de nuestro organismo y el funcionamiento de los diferentes órganos como el cerebro y los músculos es la funcionalidad esencial del azúcar. Sin embargo para su consumo es primordial considerar el tipo de actividades que se realizan en el día a día. De cierta manera su consumo de manera adecuada junto con otros alimentos es de vital importancia, no sólo por el aporte energético; si no por que proporciona un sabor que a todos -de una u otra forma-, nos agrada (https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-16112013001000005).

La sabiduría del universo lo planeó todo para que consumieramos azúcar…pero de manera natural.

FOTOGRAFÍA: Unsplash – Jonas Kakaroto

“El sistema que inventaron las plantas para quemar la glucosa se convirtió en algo vital para todos los seres vivos, desde los dinosaurios hasta los delfines pasando por los ratones: 449 millones de años después de que apareciera la primera planta llegaron los humanos y también empezaron a utilizar glucosa (J.Hinchauspé, La revolución de la glucosa”.2022)”.

“Cada segundo tu cuerpo quema ocho trillones de moléculas de glucosa. Para ponerlo en perspectiva, si cada molécula de glucosa fuera un granito de arena, quemarías todos y cada uno de los granitos de todas las playas del mundo cada diez minutos. (J. Hinchauspé, “La revolución de la glucosa”.2022).”

Las células del ser humano así como todas las células animales y vegetales necesitan energía para mantenerse vivas, y la glucosa es la fuente de energía prioritaria. Cada una de nuestras células utiliza glucosa como energía para realizar su función específica. Las células del corazón la utilizan para contraerse, las células del cerebro para activar neuronas, los glóbulos rojos para llevar oxígeno. Desde pastas, pan, arroz hasta embutidos, todo, absolutamente todo contiene azúcar. Según la bioquímica francesa Jessie Hinchauspé en su reciente libro “La revolución de la glucosa”,  explica que ésta puede adoptar diferentes formas gracias a la fotosíntes -un proceso natural- que sucede en el reino vegetal.  Distingue el almidón, la fibra la fructosa y la sacarosa. Ésta última, es la que comúnmente conocemos como azúcar de mesa y, es la que, generalmente utiliza la industria alimentaria cuando procesa alimentos. Según la autora, en el procesamiento industrial del azúcar, sus sustitutos y el excesivo consumo, es donde radica la clave entender la manifestación y desarrollo de enfermedades como diabetes, obesidad, resistencia a la insulina, ansiedad, depresión, transtornos de la personalidad y el pandémico Covíd 19.

Según la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI), Actualmente México es el segundo país en Latinoamérica con prevalencia de diabetes. Además, establece un significativo vínculo entre ésta y el padecimiento Covid 19”.

Un hallazgo inesperado.

FOTOGRAFÍA: Unsplash – Liliana Olivares

Según un artículo publicado en verano 2022 por el diario El País, el consumo de sustitutos de azúcar -productos hipocalóricos- pueden afectar el comportamiento de las curvas de glucosa en adultos sanos.

Sucedió en el laboratorio de la Universidad John Hopkins a finales del siglo XIX cuando el químico Constantin Fahlber al investigar con los derivados del alquitrán percibió un sabor dulce en sus manos. Un trozo de pan que comía mientras trabajaba fue el delator de tal descubrimiento. Cita El País: “Ninguna otra circunstancia podría haber estado involucrada aquí, sino que, a pesar de mi lavado [de manos], de alguna manera había traído el sabor a casa de mi trabajo en el laboratorio”,  comentó el investigador en unos textos presentados por la revista de la Asociación Europea de sociedades químicas. Ese momento fue determinante para que comenzara a popularizarse un producto asociado con la pérdida de peso; una opción adicional al azúcar tradicional. Más de 100 años de historia de este sustituto ha generado grandes debates con respeto a su consumo. Según la organización ACS Chemestry for Life   (https://www.acs.org/content/acs/en/molecule-of-the-week/archive/s/saccharin.html), este producto químico se llegó a asociar con el Cáncer de vejiga en animales; sin embargo el trabajo de investigación concluyó que en el ser humano su proceso de metabolización es distinto. La pregunta hoy radica en ¿El que metabolice distinto significa que es inofensivo? Un tema que pone en cuestionamiento el consumo de dicho producto y que actualmente es un tópico que interesa a diversas instituciones.

¿Cuánto conocemos hoy con respecto a los sustitutos de azúcar?

Dulce y sin carga calórica suena muy atractivo, pero no precisamente es lo mejor.

Un artículo publicado por la sección de “El Comidista” del diario “El País” afirma que “la presencia edulcorantes en multitud de productos se ha incrementado en los últimos años, pero también lo han hecho el sobrepeso y la obesidad. Es obvio que no tiene por qué haber una relación directa, pero también que no parece que reducir las calorías eliminando el azúcar haya tenido mucho éxito. Y plantea la siguiente cuestión  “¿Los productos light no eran la solución que esperábamos?”

Las calorías no son lo único que importa.

En el consumo de azúcar particulamente es importante dejar de leer la parte de la etiqueta donde se menciona el valor calórico.

“El valor nutrimental, el proceso y la forma de consumir el azúcar es determinante para sus efectos dentro del organismo, así que deja de contar calorías (J.Hinchauspé, La revolución de la glucosa. 2022)”.

Un estudio sobre los efectos de los endulzantes realizado en 2009 por el American Journal of Clinical Nutrition, sigue siendo citado ya que postula los mecanismos por los que los sustitutos de azúcar pueden afectar el apetito y la ingesta

  • Activa secreción de insulina aunque no haya glucosa en la sangre, esto aumenta el apetito o bien genera sensasión de hambre y7o ansiedad.
  • Afecta en el vaciamiento gástrico.
  • Al ser bajos en calorías, se descuida la ingesta, provocando en la mayor parte de los casos un exceso en el consumo.
  • Afecta al sistema de recompensa.
  • No generan la energía necesaria para el organismo.
  • Influye en las preferencias alimentarias, eligiendo productos no calóricos y sin aporte en lugar de aquellos naturales que ayudan al correcto funcionamiento del organismo.
  • Afectan en un control genuino de peso.
  • Irritan el tracto estomacal e intestinal además de alterar la micro y macrobiota.
  • Generan un desequilibrio en las curvas de glucosa.

“La forma de comer debe basarse en la calidad de la dieta y no centrarse en ingredientes y nutrientes por separado. (British Dietetic Association https://www.bda.uk.com/uploads/assets/11ea5867-96eb-43df-b61f2cbe9673530d/policystatementsweetners.pdf)”

Vive feliz.

Consumir azúcar en cualquiera de sus presentaciones es mucho mejor si se hace de la fuente natural. Considerando las características esenciales de algo tan delicioso, es importante que la visión primaria sea el bienestar y la salud, más no la restricción calórica ni los sustitutos. La moderación con respecto a este y otros alimentos no lo determina una etiqueta, sino la conciencia de su composición, los efectos, pros y contras. Hoy por hoy, tanto la salud física como mental de miles de personas está siendo afectada por el consumo no moderado tanto de alimentos “libres de azúcar”, hipocalóricos, “light”, “carb free”, y desafortunadamente se están dejando de lado todos aquellos alimentos naturales que además de ser espectacularmente ricos, aportan valor a nuestra calidad de vida.

Emmanuel Cocone

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